Te miro allá, en el mar de deseos.
Y brillas para ti, cual fuerte rescoldo.
La constelación que quiero mirar.
La estrella que Sirio no puede igualar.
La constelación a la que con tinta quiero llegar.
No hay color que te describa,
chica de mil caras debería de llamarte.
¿Con que cara sonríes?
¿Qué cara serás cuando leas mi corazón?
¿Serás rojo como el que tatúo en la piel para escribirte esta analogía?
Y al quedarme sin palabras ¿De mí que pensaras?
No soy más que el desconocido que te escribe sin pensar.
Como Peter Parker, tejiendo una red sin saber a dónde va.
U Orfeo sin Eurídice, que, en el inframundo, perdido esta.
Para ti un don nadie, solo un sujeto,
Un desconocido, al que no podrás escuchar.
No uso capa, ni puedo volar.
Pero créeme si digo que, sin miedo, miles de estrellas, yo puedo saltar.
Son miles las estrellas que podría saltar,
Por mirar tu verdadero rostro y saber si tu color es rojo.
Volar por saber... que rostro serás cuando me leas.
Volar por saber... Si de verdad tú me leerás.
Volar por saber... El color de tu sonrisa, tu latir y tu mirar.

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